Capítula 7

La Parábola de los Recolectores de Manzanas

 

Había una vez un cultivador de manzanas que tenía varias hectáreas en su manzanar. Un día fue al pueblo y contrató a mil recolectores de manzana y les dio sus responsabilidades. 

Les dijo: “Quiero que vayan por todo el manzanar y cosechen la manzana madura, que construyan almacenes para guardar la manzana para que no se eche a perder. Yo les daré todo lo que necesiten para llevar acabo la obra, y los recompensaré, de acuerdo a su fidelidad, a mi regreso. Como grupo serán responsables de toda la operación; pero no todos van a poder trabajar en la cosecha, ya que algunos estarán encargados de suplir las herramientas, otros ocupados en las necesidades físicas del grupo, y otros tendrán responsabilidades de administración.” 

Entonces les dio instrucciones específicas: a unos que fueran recolectores, a otros empacadores, a otros chóferes, a otros administradores, a otros cocineros, a otros contadores, a otros constructores de almacenes y a otros inspectores de manzana. Aunque todos podrían cosechar, únicamente a 100 se les designó recolectores de manzana de tiempo completo. 

El cultivador tenía 4,000 hectáreas de manzanos, y los 100 cosechadores empezaron inmediatamente. 94 de los cosechadores empezaron a recolectar alrededor de la casa, mientras que seis de ellos empacaron víveres y se fueron a los lugares más remotos del manzanar del cultivo. 

Después  de un tiempo, las 800 hectáreas inmediatas de la casa prosperaron con almacenes llenos de manzanas, y se habían enorgullecidos de haber dejado vacío los manzanos y, de hecho, los 94 recolectores que trabajaban en esas 800 hectáreas estaban empezando a tener más y más dificultad en encontrar manzanas para cosechar, y como tenían mucho tiempo libre decidieron concentrar sus esfuerzos para construir almacenes más grandes, mejorar el equipo de empaque y empacar sus manzanas. Aunque había todavía una para otra manzana en las 800 hectáreas, había todavía pequeños manzanos escondidos y sin cosechar pues estaban en lugares empinados y difíciles de llegar. Mientras tanto, en las 3,200 hectáreas restantes, las manzanas se estaban pudriendo y cayendo a tierra por millones porque los seis recolectores enviados a esos campos simplemente no eran suficientes para recolectar todo el fruto.

De vez en cuando uno de los recolectores de tiempo completo moría, pero en casa los miembros de la Sociedad de Recolectores de Manzana eran fieles en reclutar nuevos prospectos para recolectar, y tenían un buen número de escuelas especializadas para entrenar a recolectores de manzana. Un día uno de los prospectos demostró tener varios talentos para recolectar rápida y efectivamente, y cuando oyó de las miles de hectáreas de manzanares, que aun no se había tocado, empezó a pensar y comentar su deseo de trasladarse a uno de esos lugares remotos. 

Pero algunos de sus amigos empezaron a desanimarlo, diciéndole, “Con todo tu talento y habilidad, tú serías de mucho más valor aquí. Ciertamente, tú podrías ayudar a cosechar manzanas de los  árboles de nuestras 800 hectáreas centrales y tal vez hasta podrías ayudarnos a desarrollar mejores métodos para usar nuestros grandes almacenes, ya que tenemos más espacio del que necesitamos para la cosecha del presente año.”

Los problemas comenzaron a surgir entre los 94 recolectores que trabajaban cerca de la casa. Unos empezaron a robarse las manzanas que otros habían cosechado, y aunque había suficientes árboles en las 800 hectáreas para todos los trabajadores voluntarios, algunos empezaron a pelearse. Varios de los que vivían en el norte empezaron a mandar sus camiones al este. Era algo extraño que, por una razón u otra, cerca de la casa de los recolectores había árboles que eran más difíciles de cosechar, y la Sociedad de Recolectores de Manzana que vivía cerca de la casa tenía mucho tiempo para hacer otras cosas además de recolectar. Así que empezaron a construir casas muy bonitas y vivir mejor. Ellos estaban muy al tanto de las modas y estilos de ropa, y cuando llegaron los seis recolectores de los lugares lejanos, era evidente que no estaban al tanto de las modas.

De todas maneras, a los seis visitantes se les hacía difícil entender por qué la Sociedad de Recolectores de Manzana seguía designando el 96% del presupuesto total para mejorar los métodos y equipos de recolección y solo el 4% para las manzanas de los lugares remotos , pero cuales nunca habían sido cosechados. Ansiaban que hubiera recolectores, empacadores, chóferes, supervisores, mecánicos, y constructores; si, aún profesionales para que enseñaran nuevos métodos de recolección allá donde las manzanas caían a tierra y se estaban pudriendo. 

Se preguntaban si la gente de la Sociedad de Recolectores de Manzanas realmente estaba dedicándose a la tarea que el dueño les había encomendado. Había los que, por supuesto, estaban convencidos que para esta tarea se requiere del mejor equipo para desarrollar mejores y más grandes escaleras, y cajas más bonitas en las cuales se puede almacenar las manzanas. Por lo tanto, aumentaron los requisitos para ser recolector de manzanas de tiempo completo.

Pero cuando regrese el dueño y vea todas las hectáreas que ni siquiera han sido tocadas, ¿crees que estará feliz ver las escaleras más grandes y mejores?

 

 

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