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EDIFIQUEMOS SOBRE CIMIENTOS FIRMES Autor:Trevor McIlwain Pautas para la evangelización
ÍNDICE Capítulo 1: Los planes del arquitecto PREFACIO Trevor McIlwain se ha dedicado a la más importante de todas las tareas de la evangelización mundial, la enseñanza eficaz de la Palabra de Dios. Hay muchas barreras que impiden el avance de quienes comparten el Evangelio. Una de las más críticas es la barrera comunicativa, que tiende a excluir o distorsionar severamente la verdad de la Palabra de Dios. Sea que se enseñe la Palabra a un grupo de profesionales de Nueva York o a unos miembros de la tribu palawano en las Filipinas, el problema básico es cómo enseñar los preceptos de la Palabra de una manera clara y comprensible. Trevor McIlwain presenta un acercamiento sano y bíblico a los ministerios de la evangelización y el discipulado. El peligro, para los que apenas hojean estos tomos, es que pueda parecerles simplista. En realidad, está lejos de serlo. Su acercamiento a la enseñanza de la Palabra es tanto profundo como práctico. Por varios años, los misioneros que han sido enseñados por Trevor han aplicado estas enseñanzas. Los resultados, para la gloria de nuestro Señor, han sido excepcionales. Lo que Trevor presenta no es una teoría sin comprobación, sino una acercamiento práctico y comprobado a la evangelización y a la fundamentación de nuevos creyentes sobre la base del establecimiento meticuloso de sólidos cimientos bíblicos. En estos tomos Trevor no solamente demuestra la necesidad de establecer fundamentos conceptuales apropiados, sino también detalla cómo se echan bíblicamente dichos cimientos. Como dice él: “Me dedicaré a mostrar que las Escrituras fueron reveladas progresivamente por Dios en el contexto y marco de referencia de la historia; y, por consiguiente, la mejor manera de enseñar la verdad divina en cualquier cultura es la manera de Dios, dentro del marco de referencia histórico y cronológico de las Escrituras”. Estos tomos están escritos para cualquier cristiano que quiera conocer y enseñar las Escrituras. En un sentido más profundo, sin embargo, están escritas por un misionero para misioneros. Las barreras que emergen al enseñar la Palabra a gente de otras culturas son formidables. Trevor da a conocer la manera de penetrar las barreras entre las culturas mediante el uso extenso y cuidadoso de las Escrituras. En la evangelización, por ejemplo, la introducción de los elementos del Evangelio sobre la base de cualquier fundamento conceptual que el oyente pueda ya tener, rara vez resultará en la superación de estas barreras. Este tipo de acercamiento superficial a la evangelización ha llevado a que abunden quienes profesan, pero no poseen, la verdad del Evangelio de la gracia; y lo que es más triste, ha llevado involuntariamente a una reinterpretación generalizada del Evangelio. Tal reinterpretación genera “otro evangelio”, así como llamara el Apóstol Pablo a este error, junto con “otro Jesús” y “otro espíritu” (2 Corintios 11:4). Es verdad que el corazón no regenerado del hombre hace imposible la eliminación absoluta del error. Sin embargo, la probabilidad de la mala comprensión, la mala aplicación, o la reinterpretación del Evangelio se reduce drásticamente si se siguen las recomendaciones de Trevor Mcllwain para el establecimiento de los fundamentos bíblicos adecuados. Los maestros de la Palabra que más se beneficiarán de estos tomos serán aquellos que cuidadosamente observen tanto el contenido de la Escritura a ser enseñada como las técnicas precisas de enseñanza. Se incluye material sustancial en la lección para beneficio instruccional de quienes vayan a enseñar. La intención de Trevor, sin embargo, no es que el lector use las lecciones como se encuentran en estos libros para enseñar la Palabra de Dios. Han de ser estudiadas y asimiladas y después utilizadas como material de referencia para la preparación personal del maestro para elaborar lecciones hechas a medida para los individuos o grupos que las deben escuchar. Con algunos grupos, tal vez, las lecciones podrían ser aplicables exactamente como están escritas. Pero por lo general será necesario hacer ajustes para acomodarse a variables tales como cultura, educación, edad, conocimiento bíblico previo, limitaciones de tiempo, etc. Trevor nos aconseja, sin embargo, a no tomar atajos y de tener siempre en mente que la prueba de la enseñanza no es lo que el maestro ha dicho sino lo que la gente ha aprendido. Hemos de enseñar de modo tal que seamos usados por el Espíritu de Dios para establecer, firme y claramente, en las mentes de quienes son enseñados, los principios fundamentales de la Palabra necesarios para la salvación por gracia, aparte de las obras, y para vivir la vida cristiana. En conclusión, querido cristiano, le sugiero que lea, medite, ore, y ponga a prueba el contenido de estos tomos a la luz de las Escrituras. Entonces, sobre todo, ¡vaya y enseñe! Richard Sollis
RECONOCIMIENTOS Debo gratitud a mi esposa, Fran, quien es mi más paciento y amorosa ayuda; a Peggy Tidman por escribir a máquina una y otra vez e1 manuscrito, y a Ruth Bean por su crítica y edición del texto. También agradezco especialmente a Richard Sollis por su estímulo constante y por escribir el prefacio. DEDICATORIA Con gratitud y alabanza a Dios, dedico este libro a mis padres, quienes, con sus palabras y piadoso ejemplo, me enseñaron que la Palabra Escrita y la Palabra Viva son los únicos fundamentos sólidos y duraderos para esta vida y la eternidad.
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